Sesión de fotos después de la comunión

Biel escogió personalmente su traje de primera comunión.

Tenía claro cómo quería verse y hay un detalle que le gusta especialmente: el pañuelo que lleva en el bolsillo. Es pequeño, pero forma parte de aquello que hace que el traje sea suyo.

Durante la sesión caminamos, hablamos, jugamos y acabamos en el suelo, entre las hojas. El traje estaba recién estrenado y el momento pedía disfrutarlo.

Ahí es donde aparecen las fotografías que más me gustan: cuando el traje sigue teniendo toda su presencia y, al mismo tiempo, Biel puede moverse, reír y expresarse como es.

Fotos de comunión después de la comunión, otro día diferente, sin nervios

Hacer la sesión de fotos después de la comunión es una opción que muchas familias empiezan a valorar.

El día de la celebración ya ha pasado y el traje vuelve a salir del armario para una ocasión distinta: una tarde dedicada únicamente a las fotografías y a disfrutar juntos.

Eso permite vivir la sesión con mucha libertad. Podemos caminar, sentarnos en el suelo, jugar entre los árboles, buscar rincones bonitos y dejar que cada momento vaya apareciendo.

El traje de comunión vuelve a tener protagonismo y se convierte en parte de una experiencia que también quedará asociada a ese año.

Una segunda ocasión para disfrutar del traje

Detrás de un traje de comunión suele haber muchas decisiones: elegirlo, probarlo, preparar los complementos y esperar durante meses a que llegue el día.

Una sesión después de la comunión permite volver a disfrutar de todo ese proceso desde otro lugar, con más tiempo y libertad.

Para Biel significó correr entre hojas, sentarse en el suelo y disfrutar de su traje de una forma completamente distinta a la celebración.

Y eso también forma parte del recuerdo.

Fotografías que también cuentan cómo era Biel

En mis sesiones de fotos de comunión busco que cada niño tenga espacio para mostrarse como es.

Hay momentos más tranquilos, retratos cuidados y fotografías donde el traje tiene todo el protagonismo. También hay movimiento, conversación, juegos y pequeñas cosas que van ocurriendo durante la sesión.

El resultado reúne las fotografías que esperamos de una comunión con otras imágenes mucho más personales.

Con los años, el traje traerá de vuelta aquel día.

Las fotografías también recordarán cómo era Biel en ese momento.

Elena Rubio, fotógrafa de comunión, infantil y de familia en Barcelona, Mollet del Vallès y el Vallès.

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