Experimentación a través del juego

Niña jugando con un gorro durante una sesión en estudio

Todo lo toco, todo lo pruebo… y así lo aprendo.

La infancia está hecha de ensayo y error: tocar, observar, repetir, aburrirse un momento y volver a empezar. Cuando un niño juega, no “se entretiene”: investiga. Y en esa investigación aparecen la curiosidad, la confianza y la relación con quien lo acompaña.

En una sesión infantil me interesa precisamente eso: no el resultado perfecto, sino el proceso. El gesto que aparece sin avisar, la mirada que se pierde, una ocurrencia, una pausa. Lo que pasa cuando hay tiempo y un espacio tranquilo.

A veces el juego surge con una cesta, una tela, una silla pequeña o un objeto cotidiano. Otras veces aparece en silencio, en una mirada o en un movimiento repetido mil veces. La experimentación no necesita grandes estímulos: necesita permiso y presencia.

Por eso trabajo proponiendo pequeñas situaciones de juego y dejando que el niño marque el ritmo. Cuando se siente cómodo, la fotografía llega sola.

Y entonces… lo aprendo.

Niña jugando con una fruta durante una sesión en estudio

Y entonces… lo aprendo.

En las sesiones en estudio, el juego y la interacción ayudan a que los niños se relajen y se muestren con libertad, incluso cuando no les apetece “ponerse para la foto”.

Si quieres ver cómo es mi enfoque y cómo son las sesiones, puedes ir a la página de fotografía infantil 

Elena Rubio, fotógrafa infantil en Barcelona, Mollet del Vallès y el Vallès.


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